domingo, 14 de octubre de 2012

Buscando a Guadalupe.


Peripecias para encontrar la imagen que cambió una cofradía.


Un nuevo principio.
La localización de la nueva dolorosa de Las Aguas y el calado de su advocación (una propuesta sorpresiva del párroco de San Bartolomé), Guadalupe, supuso el revulsivo que necesitaba la hermandad para salir del letargo en el que entró tras el nefasto incendio de San Jacinto. Cada Lunes Santo congrega a cientos de personas en su salida.

Las aguas inició una nueva época gracias a un inolvidable grupo de hermanos que renovó la corporación desde sus cimientos después de cruzar el río en busca de nuevos horizontes. El recordado cofrade Juan Delgado Alba fue el ideólogo de aquel renacimiento que cifró en la búsqueda de la Virgen de Guadalupe una de sus mayores apuestas de futuro. La bellísima Dolorosa de Luis Álvarez Duarte abría la puerta a un tiempo nuevo para la cofradía.


Candidata. Esta dolorosa de Juan Abascal, de 1.965, se postuló para ser la Virgen de Guadalupe.


Alternativas.
La Virgen de Consolación -en la foto superior- fue una de las candidatas a titular de las Aguas. En la de abajo, algunos hermanos propusieron que la Virgen del Mayor Dolor saliera bajo palio.


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