Peripecias
para encontrar la imagen que cambió una cofradía.
Un
nuevo principio.
La
localización de la nueva dolorosa de Las Aguas y el calado de su
advocación (una propuesta sorpresiva del párroco de San Bartolomé),
Guadalupe, supuso el revulsivo que necesitaba la hermandad para
salir del letargo en el que entró tras el nefasto incendio de San
Jacinto. Cada Lunes Santo congrega a cientos de personas en su
salida.
Las
aguas inició una nueva época gracias a un inolvidable grupo de
hermanos que renovó la corporación desde sus cimientos después de
cruzar el río en busca de nuevos horizontes. El recordado cofrade
Juan Delgado Alba fue el ideólogo de aquel renacimiento que cifró
en la búsqueda de la Virgen de Guadalupe una de sus mayores apuestas
de futuro. La bellísima Dolorosa de Luis Álvarez Duarte abría la
puerta a un tiempo nuevo para la cofradía.
Candidata.
Esta dolorosa de Juan Abascal, de 1.965, se postuló para ser la
Virgen de Guadalupe.
Alternativas.
La
Virgen de Consolación -en la foto superior- fue una de las
candidatas a titular de las Aguas. En la de abajo, algunos hermanos
propusieron que la Virgen del Mayor Dolor saliera bajo palio.
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