martes, 1 de octubre de 2013

Virgen de Guadalupe.


El primero que vio esa Virgen fue mi Tío Pepe, José Antonio Calvo, que era el sacristán de San Bartolomé y estando para cerrar la iglesia descubrió que había sentado un chiquillo. La iglesia se quedó vacía y como no se iba, mi tío se acercó y le dijo que iba a cerrar. Le contestó que se había enterado de que la hermandad estaba buscando una talla de la Virgen y que él había hecho una, por si querían verla. Le dijo que lo esperara, que cuando cerrara la iglesia lo llevaría a casa en moto y así el vería la talla. Cuando mi tío vio la imagen se quedó de piedra al ver algo tan precioso, y no se explicaba cómo esa talla podía haber salido de unas manos tan jóvenes. Volvió mi tío a su casa, cogió unas cuantas prendas adecuadas, regresó a casa del chico y vistió la talla para que estuviera más presentable ante los hermanos. Así fue cómo a los pocos días mi tío y Álvarez Duarte, que así se llamaba el chiquillo, presentaron la talla a los hermanos, que quedaron impresionados ante tanta belleza. El nombre de la Virgen (después de barajarse varios, entre ello de los Dolores) lo propuso don Salvador, párroco por aquel entonces, que dijo que se llamara Guadalupe. Y así nació nuestra hoy Virgen de Guadalupe.
ELISA NAVARRO CALVO.
SEVILLA.

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